¿por qué las ilusiones visuales nos engañan?

¿por qué las ilusiones visuales nos engañan?

habitación de ames

Dejando a un lado la mala gramática y la escritura descuidada, hay algo que decir sobre las ilusiones. Nos hacen pensar, nos hacen preguntarnos. Son herramientas importantes en la investigación visual para ayudarnos a entender cómo funciona el procesamiento visual tanto en el cerebro normal como en el enfermo. Las ilusiones pueden ofrecer a los científicos nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de la visión y el cerebro, y son algo más que intrigantes trucos de salón. Lo mejor de todo es que las ilusiones hacen que las sinapsis de nuestro cerebro se activen.

Algunas ilusiones se conocen desde la antigüedad. El estudio científico de las ilusiones se remonta a principios del siglo XIX, cuando los científicos se interesaron por la percepción. Alterando cuidadosamente los estímulos y comprobando los cambios en lo que ve una persona, los psicólogos intentan comprender los principios de la percepción.

Una ilusión óptica es la diferencia entre la realidad y lo que el cerebro cree ver. La información recogida por el ojo se procesa en el cerebro para dar una imagen que no concuerda con una medida física de la fuente. Hay tres tipos principales: Las ilusiones ópticas literales crean imágenes que son diferentes de los objetos que las componen. Las ilusiones fisiológicas son los efectos en los ojos y el cerebro de una estimulación excesiva de un tipo específico (brillo, inclinación, color, movimiento). Y las ilusiones cognitivas son aquellas en las que el ojo y el cerebro hacen inferencias inconscientes.

la ilusión de müller-lyer

Sabemos que el ojo humano funciona como una cámara. Cuando miramos algo, la luz reflejada por ese objeto entra en los ojos a través de la pupila. Extrañamente, entra al revés y esta información de luz y color se enfoca a través de las piezas ópticas del ojo (véase el Apéndice A). Como señalan Whitaker et al. (1996, p. 2957) en relación con el funcionamiento típico del ojo humano

El juicio sobre la posición relativa de los objetos es una característica importante del sistema visual humano. Parece que somos capaces de realizar esta tarea sin esfuerzo en todas las escalas espaciales. Así, mientras que podemos ver dos objetos y estimar su separación, también somos conscientes de la posición relativa de las características internas de los propios objetos.

Sin embargo, el ojo humano, al igual que la mente humana, puede ser fácilmente engañado. Las ilusiones ópticas se producen porque nuestros cerebros intentan automáticamente interpretar y dar sentido a lo que vemos; normalmente aciertan, por ejemplo, que el iPad de Apple «es» un iPad de Apple, pero los magos y los vendedores de aceite de serpiente (así como los psicólogos y los artistas visuales) saben desde hace tiempo que los ojos pueden ser engañados porque el cerebro humano tiene tendencia a ver los mitos como hechos y los hechos como falsos. Las ilusiones ópticas engañan a nuestros cerebros para que vean cosas que están ahí cuando en realidad no lo están, o que no parecen estar ahí cuando, en realidad, lo están.

qué es la ilusión visual en psicología

Hace 15.000 años, en un rincón de la actual Francia, un humano del Paleolítico talló una figura de piedra de un mamut, o de un bisonte; lo cierto es que la pieza representa a cualquiera de los dos animales según se interprete. Su descubridor, Duncan Caldwell, ha sugerido que se trata del caso más antiguo conocido de una ilusión óptica por su similitud con la ilusión del conejo-pato, un dibujo publicado en 1892 que suele citarse como uno de los ejemplos pioneros del estudio moderno de estas ilusiones visuales. Pero hoy en día, más allá de su carácter curioso, las ilusiones ópticas son valiosas herramientas que ayudan a desentrañar los misterios de la percepción y la cognición.

Algunas de las ilusiones más sorprendentes se basan en el mismo efecto, el contraste simultáneo; nos cuesta creer que dos cuadrados sean del mismo tono de gris cuando los vemos sobre fondos contrastados, como en la ilusión de la sombra de la ficha de Adelson. Este efecto se identificó por primera vez en el siglo XIX y, desde entonces, ha mantenido a los científicos ocupados tratando de averiguar si la clave del efecto reside en nuestra visión o en nuestra interpretación de la realidad, es decir, si es fisiológico o psicológico.

cómo interpreta el ojo humano las ilusiones ópticas

El objetivo de este artículo es desmontar el mito excesivamente extendido de que las ilusiones ópticas son errores del sistema visual. En 1978, Stanley Coren y Joan Stern Girgus publicaron una de las obras más significativas de la literatura científica de las últimas décadas, titulada «Seeing is Deceiving: La psicología de las ilusiones visuales». Es difícil digerir que alguien que se dedica seriamente al estudio de la visión afirme que ésta nos engaña. Si esto fuera cierto, no podríamos confiar en lo que leemos en el libro, ya que lo leeríamos usando nuestra visión. Por lo tanto, podemos deducir que no es más que una estrategia para que lo leamos.

Si echamos un vistazo a algunas ilusiones ópticas, nos daremos cuenta de que este tipo de configuraciones visuales se encuentran a menudo en situaciones que nos encontramos a diario. De hecho, estas configuraciones visuales nos ayudan en nuestro entorno. Esto puede verse en el famoso tablero de damas propuesto por EH Adelson en 1995 (Adelson, 2000), una ilusión óptica muy conocida (ilusión de sombra de damas). La ilusión puede verse en la imagen de la izquierda. Seguramente no le resultará difícil afirmar que el cuadrado A es mucho más oscuro que el cuadrado central, etiquetado como B. Sin embargo, en la imagen de la derecha, los colores de los dos cuadrados parecen ser muy similares. De hecho, si medimos la iluminancia con un fotómetro, comprobamos que los dos cuadrados tienen exactamente la misma iluminancia.

Acerca del autor

Josue Llorente

Soy Josue Llorente, tengo 25 años y soy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid con experiencia en medios tradicionales y digitales. Me apasiona el periodismo en esta nueva era y su evolución en el medio digital.

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