¿cómo rezar con la lectio divina?

¿cómo rezar con la lectio divina?

Lectio divina: de dios

Mi abuela paterna, adventista del séptimo día, era muy fiel a la lectura de la Biblia todos los días hasta que las cataratas oscurecieron sus ojos y ya no pudo leer. Mis abuelos maternos católicos rezaban fielmente el rosario cada noche. Hasta el Concilio Vaticano II, estas formas de oración eran a menudo las prácticas que designaban a las personas como protestantes o católicas. Pero el Concilio instó a todos los católicos a volver a la Escritura como forma de «aprender el conocimiento superlativo de Jesucristo». (Flp 3,8)

En los últimos cuarenta años, algunos católicos han dudado en leer la Escritura en privado porque consideraban que no sabían lo suficiente sobre la Biblia. Pero esta razón para evitar la lectura de la Escritura es una tentación porque pone el foco en el individuo y no en Cristo. La verdad es que tenemos un maestro en el Espíritu Santo que Cristo prometió y recibimos en el Bautismo. «Yo os he dicho estas cosas estando todavía con vosotros; pero el Abogado, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que os he dicho.» (Juan 14:25-26)

Contemplación de la lectio divina

Con el nuevo año aumenta el interés por los planes de lectura de la Biblia. El cambio de calendario da a la gente un renovado sentido de la oportunidad, un momento para hacer nuevos propósitos y establecer nuevas metas. En el caso de los creyentes, estos propósitos suelen centrarse en planes más ambiciosos de lectura de la Palabra de Dios. Esto es de esperar, ya que somos un pueblo definido por un Libro.

Aunque leer más de la Palabra de Dios es siempre recomendable, la calidad de la lectura siempre superará a la cantidad en términos de impacto. Reconociendo esta realidad, los lectores de la Biblia no sólo deben considerar cuánto deben leer, sino -más importante- cómo deben leer. Dar prioridad a la manera de leer por encima de la cantidad ayuda a los cristianos a alejarse de la rutina de la lectura como mera formalidad.

En lo que respecta a las formas de leer la Biblia, hay un enfoque que merece un cuidadoso escrutinio y una seria advertencia. En el intento de rescatar la lectura bíblica del mero formalismo, un número creciente de evangélicos está prescribiendo una práctica conocida como lectio divina.1

Lectio divina para el evangelio

La práctica de la lectio divina tiene sus raíces en los primeros siglos de la Iglesia. En el siglo VI, San Benito la convirtió en una práctica habitual en la mayoría de los monasterios. Y aunque en sus inicios este método de oración estaba reservado a monjes y religiosos, hoy la lectio divina es una práctica muy extendida entre muchos laicos.

La lectio divina es una lectura y oración lenta y rítmica de un pasaje de las Escrituras. Eliges un pasaje y lo lees. Observa lo que surge en tu interior mientras lo lees. Luego lo vuelves a leer, y luego otra vez, notando qué palabras y frases se apoderan de tu corazón y notando los sentimientos que surgen. Responde a Dios sobre lo que se mueve en tu interior mientras lees y rezas con el pasaje. Finalmente, descansas y dejas que Dios te responda y te hable.

Acto de contrición

Recuerdo cuando leí el término Lectio Divina hace unos años. Estoy seguro de que había oído hablar de ella antes de ese momento de mi vida, pero no había aprendido a rezar de esta manera para utilizar la técnica en mi propia vida de oración.

El libro en el que aprendí sobre la Lectio Divina es The Power of Daily Prayer, de Bert Gezzi. El proceso me pareció muy interesante; era sencillo, pero podía ver cómo daría muchos frutos para quien lo practicara. Me intrigó y quise ponerme a aprender a rezar a la manera de la Lectio Divina.

Me estoy adelantando. ¿Qué es la Lectio Divina en primer lugar? Lectio Divina significa lectura divina. Es una forma de conectar con Dios mientras leemos las escrituras y descubrimos en ellas lo que Él quiere que aprendamos y cómo quiere que apliquemos su palabra a nuestras vidas.

Recuerda que la oración abarca la adoración (alabanza a Dios), la acción de gracias (dar gratitud a Dios), la contrición (tener dolor por mis pecados y pedir perdón a Dios) y la petición (pedir ayuda para otros y/o para mí mismo). Utiliza una o varias de estas formas de oración.

Acerca del autor

Josue Llorente

Soy Josue Llorente, tengo 25 años y soy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid con experiencia en medios tradicionales y digitales. Me apasiona el periodismo en esta nueva era y su evolución en el medio digital.

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